Que el valor es algo primordial en el mundo del toreo es algo que todos sabemos. Los toreros están hechos de una pasta distinta al del resto de la humanidad. Hay que tenerlos bien puestos para salir armado con un pedazo de tela y una espada que no corta al ruedo para vértelas con un bicho que puede oscilar entre 600 y 700 kilos (en el mejor de los casos).

Independientemente de los detractores y de la opinión de cada uno, yo siempre he admirado a los toreros. No voy a entrar a defender todas las virtudes de La Fiesta, ni desmenuzar uno por uno los pobres e hipócritas argumentos de aquellos que se oponen a ella. Lo que quiero ensalzar aquí es el Valor, la Honestidad, la Cruda Sinceridad.

Y es que no hay nada más honesto que salir corriendo cuando estás cagado de miedo. No hay mayor sinceridad que decir en voz alta lo que todos han visto y lo que todos están pensando. Y no hay mayor valor que reconocer públicamente que no tienes los cojones que hay que tener para esto, y que antes de perder el tiempo y hacérselo perder a los demas, antes de hacer el mierda…mejor quitarte de en medio y dedicarte a otra cosa.

Por eso yo aplaudo a Cristian Hernández. Soy fan tuyo socio. ¡Bravo Maestro!

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